Sin Final en el Guión

Si miras fijamente al abismo, el abismo te devuelve la mirada

Zombi

Del criollo de Haití zombi, quizás voz de origen africano occidental

  1. m y f. Persona que se supone muerta y reanimada por arte de brujería con el fin de dominar su voluntad
  2. adj. Atontado, que se comporta como un autómata. 

La evolución en el cine de zombis ha ido en paralelo a la evolución de la espectacularización del séptimo arte. Lo que en un primer momento nació como un reflejo de la sociedad, de la proyección de los defectos de ésta, ha ido cayendo paulatinamente en detrimento de más vísceras y mayor agresividad, yendo desde el concepto de zombi-huésped a zombi-depredador.  Los primeros films que trataron el tema surgieron en los años 30, estableciéndose La legión de los hombres sin alma (White zombie, 1932, Victor Halperin) como el primero de ellos. Sin embargo, el concepto que tenemos de zombis en el presente dista sobremanera del que surgió. El zombi en aquella década tiene su génesis en el vudú. Dentro de este culto religioso, surgido en África y trasladado a las islas haitianas mediante el esclavismo, se encuentra la figura del bokor. Éste mediante la administración de un poderoso veneno hace que sus víctimas mueran durante escaso tiempo, para después revivir con graves daños, y cuyo raciocinio queda prácticamente anulado, pudiendo actuar casi a voluntad de su guía (bokor). Si bien es cierto que el término zombi proviene de las lenguas africanas, las características de las que goza este ser, esto es, entre otras, que son seres con una mente suprimida que está dominada por un villano, el villano es su creador etc…,  recuerda poderosamente films anteriores o coetáneos como son El gabinete del doctor Caligari (Das kabinett des Dr.Caligari, 1920, Robert Wiene) o El testamento del doctor Mabuse (Das testament des Dr.Mabuse, 1933, Fritz Lang), cuyos villanos dominaban las mentes de sus “huéspedes” en provecho propio.

El gabinete del Doctor Caligari

Sin embargo, es George A. Romero el que inserta las características del zombi, tal y como la conocemos hoy día, gracias a su obra La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead, 1968), cuya inspiración primigenia seria la novela de Richard Matheson Soy leyenda, la cual sería posteriormente trasladada al cine por Francis Lawrence en 2007. El zombi en este caso ya no es un ente individual, pasa a formar parte de una plaga, donde sus principales características son; carecen de un amo, forman parte de una epidemia irreversible (a priori), se mueven por instinto de supervivencia (hambre), capacidades física e intelectuales muy limitadas.

 El zombi en el cine de Romero deja de ser una víctima para convertirse en un verdugo, un miembro más de la expansión de una plaga. Lo novedoso en los zombis de Romero es que no son los principales enemigos en sus películas, sino los propios seres humanos. En nombre de la supervivencia, éstos creen tener derecho a hacer lo que quieran cuando todo orden social ha desaparecido.

El cine de esta época `romeriana´ presenta una alegoría que va desde la crítica hasta la sátira social, desde la crítica al individuo en una zona pequeña (granja) en La noche de los muertos vivientes, a la crítica a la sociedad de consumo en una zona grande (centro comercial) en Zombi (Dawn of the dead, 1978). Son numerosas las películas que han bebido de esta influencia: Revenge of the zombies (1943, Steve Sekely), Las noche eróticas de los muertos vivientes (La notte erotiche dei morto viventi, 1979, Joe D´amato), La noche del terror ciego (1971, Amando de Osorio)…

La noche de los muertos vivientes 

La última etapa, hasta hoy, del género zombi es la iniciada en 2002 por Danny Boyle con 28 días después (28 days later). Esta etapa se caracterizada porque los zombis ya no son muertos vivientes, sino infectados. Después de tantos años en el que los zombis ya no constaban en el ideario popular como seres terroríficos, el “refresco” del género ha venido dado por una multiplicación de su fuerza física, superior a la del hombre, un menor tiempo de contagio y una brutalidad mucho mayor. El cine ha terminado adaptándose a los cánones estéticos y argumentales del postmodernismo donde priman los excesos vacuos formales en detrimento del guion y del poder alegórico, al igual que el Sci-Fi, que posee el género en sí. Lo que sí es cierto que se ha mantenido desde el origen, hasta hoy día con la serie The walking dead,  y es de agradecer, es que el monstruo no anida en el zombi, sino en el ser humano, dando por cierto el aforismo de Nietzsche: “El que lucha con monstruos debe tener cuidado para no resultar él un monstruo. Y si mucho miras a un abismo, el abismo concluirá por mirar dentro de ti”.

 

 

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