Sin Final en el Guión

Miquel Casals, un paso por delante

En ocasiones aparece un cineasta que va un paso por delante, ves sus cortometrajes, la evolución y lo arriesgado de sus propuestas y se advierte la fascinación por el cine. Ser director es un sueño muy difícil, apto no solo para aquellos con talento, también se necesita voluntad y una gran capacidad para aguantar todo tipo de dificultades. Miquel Casals tiene esto y más. Repasar su filmografía es adentrarse en el difícil arte de rodar un film. Comedia, drama, ciencia ficción, terror, literatura, documental… todo tiene cabida en su cine. Seleccionado en la 38 Semana Internacional del Cortometraje de San Roque y finalista en Algeciras Fantástika con Vostok, interpretado por Macarena Gómez y Ernesto Sevilla, en sus historias nunca nada es lo que parece. Prepárense para disfrutar y déjense engañar por Miquel Casals, un cineasta con un gran futuro.

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Descubres tu pasión por la dirección con Reservoir Dance, una extraña mezcla de acción y musical en la que parodias la ópera prima de Tarantino y el clásico de los 80 Flashdance. Además de darle un toque cómico ¿Qué posibilidades viste que permitieran unir ambas historias tan dispares?

 “Reservoir Dance” era una práctica de una asignatura en la carrera. Creía que lo mejor para aprender era imitar lo que hacía alguien a quien admiraba, por eso me planteé rodar una escena de “Reservoir Dogs”. Poder preparar la producción como si fuéramos Tarantino era muy divertido. Aún así, quise aportar algo más y darle la vuelta por completo a lo que el público se esperaba, de ahí la idea de fusionarlo con “Flashdance”…

Como he dicho, se trataba de un simple ejercicio de la Universidad; tiene una calidad pésima y una producción amateur, aún así el corto tuvo muchísimas visitas en el recién aparecido (por aquel entonces) YouTube, además de ser seleccionado en varios festivales, aunque parezca mentira.

 22 es un proyecto en el que cada año realizarías un corto en el que hablarías sobre tus sentimientos durante cada año. Lars Von Trier comenzó algo similar hace unos años grabando durante unos minutos al actor Udo Kier. El elemento tiempo ha sido ha traspasado la frontera de la ficción gracias a Richard Linklater con Boyhood ¿Era tu intención realizar un experimento similar que rompiera la barrera del tiempo y el espacio?

 Me recuerdo en ese instante de mi vida, joven, con muchísimas ganas de rodar. Diría que incluso con más ganas que tiempo, talento y equipo. Tampoco tenía muy claro cómo encarar ese proyecto, tan sólo quería obligarme a rodar con cierta periodicidad.

Creo que “22” es una simple y pequeña pieza, muy sencilla. Muy personal, y que esconde inquietudes propias de la edad en la que me encontraba.

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 En Persuasió adaptas un relato de Milena Oliveras, aunque no sea un guión original si que se adapta a tu estilo, un estilo que se deja entrever en tu anterior trabajo 22 en la que los sentimientos personales son la parte central del relato. Salir adelante, sacar fuerzas de flaqueza y vivir ¿El cine es solo entretenimiento o debe contener un mensaje?

 Me parece primordial que el cine lleve un mensaje. Defiendo a ultranza al cine de entretenimiento, incluso mi obra ha querido evolucionar hacia esa línea. Aún así, considero necesario la presencia de un mensaje en la obra, ya sea más o menos trascendental.

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 Con Fundido a negro te pasas al terror aunque con ciertos matices fantásticos y cómicos. Una pequeña vuelta de tuerca, otra manera de contar una historia de terror. Su protagonista pasa por una crisis creativa y aparece con un par de libros, uno de ellos es El guión de Robert McKee ¿Es un pequeño guiño a El ladrón de orquídeas? ¿Has pasado por una crisis similar? ¿O, por el contrario, es una especie de sátira hacia los manuales de este tipo?

 El proceso vital por el que pasé escribiendo “Fundido a negro” es fundamental para entender su guión. Unos años antes, tuve la suerte de ser seleccionado como Mejor Proyecto de Autor Novel, lo que me permitió poder producir “Persuasió” en óptimas condiciones (contar con un equipo profesional y un considerable presupuesto para producirlo).

Pero nadie me había explicado lo jodido que era esto del cine, e intentando llevar a cabo “Fundido a negro” fue cuando me di cuenta de ello.

El no poder rodar inmediatamente y con la producción que yo deseaba hacía que me planteara abandonar esto del cine y desistir. Pero, soy muy tozudo, y quise luchar por tirar adelante mi carrera. Dediqué todos mis esfuerzos a replantear el guión, incluso fusioné dos de ellos. Conseguí convencer a David Gimbernat (DDM Visual) para que me ayudara a producir el corto. Sin presupuesto pero con su grandísima ayuda, se pudo convertir en una realidad. Gracias a él, y a un grandísimo elenco de profesionales, dispuestos a pasar dos noches en vela en una cafetería, para llevar a cabo una loca historia de amor, con una horda de 20 zombies.

Sí que vi “El ladrón de orquídeas” escribiendo el guión. Charlie Kaufman me influenció mucho en la escritura. En “Adaption” y en “¡Olvídate de mí!” sobretodo. Quería alejarme del estereotipo del cine zombie, y el punto sobrenatural/imaginativo de la obra de Kaufman tuvo mucha culpa.

Rodar “Fundido a negro” fue muy duro. Tanto la preproducción como el rodaje. Pero para mí, es sin duda, mi mejor trabajo. O quizá, mi preferido. Consiguió exigirme sacar lo mejor de mí, tanto anímica como físicamente, y creo que eso se nota cuando lo ves.

 Para 400KM cuentas con los mismo actores protagonistas que en tu corto anterior pero dándoles un aire muy diferente, tanto físico como personal ¿Qué le pides a los actores? ¿Le das indicaciones o prefieres que ellos sean los que creen totalmente a sus personajes?

Me encanta repetir con actores. Verlos en situaciones distintas a lo largo de mis trabajos. Y me encanta que a la larga se entrecrucen entre sí. Me fascina verlos madurar en mis trabajos, verlos encarnar otras vidas y cambiarles de nombre y personalidad.

Repetir con la misma pareja protagonista que tu anterior trabajo seguramente sería la última opción que cualquier director elegiría. Eso lo convertía en un reto. Santi y Lucía se convertían en Marc y Karen casi inmediatamente.

“400KM” era un experimento audiovisual, y también interpretativo. En este caso quería que los actores sacaran lo máximo y mejor de ellos mismos y no quise imponerles ningún papel. Les pedí que me explicaran qué papel les hubiera gustado interpretar en su carrera y aún no habían tenido la oportunidad. La única condición es que se diferenciaran ostensiblemente de sus anteriores papeles conmigo. Y en mi opinión lo consiguieron.

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Estamos ante una Road movie casi improvisada, ruedas cámara en mano y las localizaciones se van eligiendo durante el camino, no poder contar con la planificación necesaria puede llegar a ser muy difícil; aspectos como la iluminación pueden provocar que una escena no salga como se pretende ¿Qué parte si que teniais planificada y de la cual no podíais salir?

 Los actores sabían qué papel interpretaban, qué tenían que hacer y a dónde se dirigían. Yo tan sólo escribí, junto a los actores, los acontecimientos qué nos ocurrirían en el primer y segundo capítulo; y cómo arrancaría el tercero. Tan sólo yo conocía el desenlace del corto. Nadie sabía dónde, ni cómo, ni cuándo sucederían las cosas. Y eso fue maravilloso.

La peor cosa, incontrolable, fuera de nuestro alcance, fue el tremendo vendaval que nos encontramos en el desierto de los Monegros, destrozando por completo el audio de las grabaciones y las maravillosas interpretaciones que habían realizado los actores.

 Robert Bresson simplificaba totalmente el cine en sus películas, carecía de artificios ¿Podría entrar 400KM en ese estilo de cine sin artificios que busca la sencillez o está más cerca del estilo a la hora de dirigir de Éric Rohmer en la que su equipo técnico era muy reducido?

 El equipo de rodaje de “400KM” éramos 4 personas. Las que cabíamos en el coche. Dos actores, un director de fotografía, y yo, dirigiéndoles.

“400KM” sigue la línea que comentaba anteriormente y lo difícil que es dedicarte al cine. Tras ganar con “Fundido a negro” como Mejor Cortometraje en el 24 Festival de Cine de Girona, las puertas no se me abrieron de par en par. Casi al contrario. Preparé un par de proyectos, y dos años consecutivos, fueron rechazados para obtener ayuda y financiación.

La verdad es que fue muy frustrante. Pero como he dicho antes, soy muy tozudo. Y pese a que la situación se me puso jodida, seguí luchando por lo que quería.

“400KM” nace con la idea de simplificar una producción audiovisual a la mínima esencia. Tan sólo a una cámara y a un actor. Pero como no me gusta conformarme con las cosas fáciles, añadí a otro protagonista, los metí en un coche y les hice rodar una road movie improvisada, sin guión, dejándonos llevar y confiando en hacer algún que otro milagro en la sala de montaje.

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 En 2014 ruedas un corto documental sobre la compra de un cuadro del pintor Josep Tenas. Mientras uno de los protagonistas realiza tareas cotidianas va contando la historia de su cuadro, dejando ver la relación que se puede tener con una obra de arte, la imagen real se funde con unos dibujos que sirven de intertítulos, fusionando más aun el cine con la pintura ¿Cómo influye la pintura en tus trabajos? ¿Debe el cine verse influenciado por otras artes?

 En la fotografía de “La tenacitat d’un quadre” fuimos a buscar una iluminación natural, como si fuera el propio sol quien entrara por la ventana. Y narrativamente quisimos fotografiar los elementos del contexto de nuestro protagonistas como si fueran cuadros, o elementos de naturas muertas y pasearnos a través de ellos. En este caso, Quim Güell, mi director de fotografía creo que hizo un trabajo muy cuidado y preciso.

Por mi parte, no soy un gran consumidor del arte de la pintura. Me gustan Dalí, Warhol y Hopper. Quizá Quim, como director de fotografía, sí que tenga sus referentes, sobretodo para este proyecto, como iluminación natural. Mucho más importante en su trabajo.

Sí que me parece interesante la influencia de otras artes con el cine. De hecho a en mis trabajos se ven reflejados repetidamente otras artes, como la música, como la danza y el cómic (¿se considera ya el noveno arte?).

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Vostok. Vuelves a una historia con pequeños toques de terror aunque principalmente de ciencia ficción. Una aventura espacial en la que pareces mezclar, como en tu primer trabajo, dos películas: Alien y Gravity, añadiendo también golpes de humor sin que empañen la trama ¿Eran estas dos referencias claves, la soledad en el espacio y la existencia de vida extraterrestre?

 Yo tenía muchas ganas de hacer un corto con Àlex Roca, y recuerdo que muy pronto nos pusimos de acuerdo en el género, queríamos hacer una de ciencia ficción. Incluso diría que la primera definición del futuro proyecto lo bautizamos como “Un Alien a la catalana”.

El guión lo escribimos a cuatro manos. Inicialmente Àlex escribió la base de la historia: la soledad en el viaje del primer cosmonauta en volar a través de la órbita terrestre, y las consecuencias que ello comportaba. Posteriormente yo, convertí al cosmonauta en mujer y escribí la historia que mantiene con la persona en el centro de seguimiento en la Tierra.

En los 13 minutos que dura “Vostok” el espectador asiste, por momentos, a una historia de ciencia ficción, a una historia de amor, a una comedia y a una peli de terror. Creo que uno de los puntos fuertes es movernos por esa disparidad de géneros a nuestro antojo, desubicando por completo al público.

Tu último trabajo Una tarde con Bolaño es un homenaje al escritor chileno Roberto Bolaño que vivió en Girona a principios de los 80 y donde se le rinde homenaje en el Festival d’ art independent Pepe Sales, un encargo con presupuesto de 0 euros en el que decides llevarlo a cabo de una forma muy difícil; con un plano secuencia. En él engañas al espectador con la relación entre los personajes, algo ya llevado a cabo en tu obra, te centras en la relación entre cine y literatura, nombras el falso plano-secuencia de Birdman (Birdman, Alejandro González Iñárritu, 2014) y el que sí que es real de Victoria (Victoria, Sebastian Schipper, 2015) ¿Cuántas horas os llevó realizar el cortometraje? ¿Cuánto del diálogo es improvisado? ¿Fue Birdman y Victoria una inspiración?

 No hay nada improvisado en los diálogos. Los actores estuvieron geniales. Sólo pudimos reunir al equipo una tarde, por lo que sólo tuvimos unas 4 horas de rodaje en las que pudimos hacer 10 tomas.

El plano secuencia siempre ha sido mi asignatura pendiente. Es algo que me fascina. Escogí esta técnica en este caso porque no teníamos demasiado margen entre el rodaje y la entrega del cortometraje, y si rodábamos en plano secuencia no requeriría ningún tipo de edición ya que con un solo plano se narra todo. Fue muy divertido.

“Birdman” y “Victoria” son una maravilla. Una, aunque falseada, por la metáfora con el cine y la profesión; y la otra por la gran dificultad técnica e interpretativa de la propuesta. Brutales.

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 Desde los inicios del cine una gran multitud de cambios han ido sacudiendo la industria, desde el montaje de diferentes planos y secuencias que daban lugar al espectador a entender que el tiempo avanza en la historia (Asalto y robo a un tren, 1903) hasta el montaje en paralelo donde el tiempo es el mismo en diferentes secuencias (Vida de un bombero americano, 1903), cambios que en un priuncipio hicieron pensar que quizás el espectador no entendería estos conceptos, en Una tarde con Bolaño vemos que optas por el plano secuencia e incluso discutes sobre su importancia y relevancia para el espectador ¿Es consciente el público de este efecto, de su importancia en la narración y su complejidad?

 Yo creo que no. A los que nos dedicamos a esto nos fascina. Valoramos el mérito que implica y cuánto más largo, más complejo es. Sufrimos a medida que los vemos imaginándonos a todo el equipo técnico escondiéndose detrás de la cámara.

Pero, precisamente, cuando fui a ver “Birdman” al cine, fui con mis amigos, que no se dedican al cine, y no se dieron cuenta que toda la peli es un (falso) plano secuencia. Y no les gustó. El público no especializado no creo que sea consciente de ello. Ni del mérito que tiene, ni de la complejidad, ni del valor. Pero me sigue fascinando.

 Se suele discutir sobre la relación entre cine y literatura, dos artes que se mueven en lenguajes completamente diferentes y que no siempre permiten una simbiosis perfecta ¿Cuál es la mejor adaptación literaria a la gran pantalla? ¿Consideras más sencillo llevar a la gran pantalla un cómic al tener en común cierto componente visual?

 No estoy demasiado de acuerdo. Yo creo que el cine y la literatura encajan muy bien. Cualquier lector está siendo su propio director en su cabeza a medida que está leyendo una novela. La imagen mental que elaboras mientras lees no se aleja demasiado del trabajo que hace un director de cine en la preproducción.

El cómic es evidente que es mucho más sencillo de adaptar. Comparte tipos de encuadramientos, incluso inputs temporales entre las viñetas. Para mí, una magnífica adaptación es el trabajo que hizo Javier Fesser con “La gran aventura de Mortadelo y Filemón” (2003).

 Además de cineasta eres dibujante ¿Cómo ves el mundo del cine Cómic? ¿Está esta cultura invadida por el estilo Márvel en la gran pantalla?

 Son un espectáculo. Puro entretenimiento. Comamos palomitas, dejemos los problemas fuera de la sala y disfrutemos.

 ¿Qué película te llevó a ser director?

Las películas slasher me hicieron aficionarme al cine. En mi adolescencia se pusieron de moda “Scream” y “Sé lo que hicisteis el último verano”, y gracias a vivir al lado de un videoclub consumí de forma obsesiva todo el cine de terror y asesinos que tenían, “Halloween”, “Viernes 13”, “It”, “Los chicos del Maíz” y demás cosas de serie B.

Pero fue cuando vi el making of de “Torrente 2, Misión en Marbella” dónde decidí que quería dedicarme al cine. Ver a Santiago Segura acompañado de amiguetes, haciendo cine y pasándoselo en grande mientras trabajaban lo que me hizo decidirme. Quería pasármelo en grande con cámaras grandotas y amigos.

 Tus diez películas favoritas.

Lo tengo clarísimo, por orden…

“Eternal Sunshine of the Spotless Mind”, Michel Gondry (2004)

“Pulp Fiction”, Quentin Tarantino (1994)

“Psycho”, Alfred Hitchcock (1960)

“The Shining”, Stanley Kubrick (1980)

“Trainspotting”, Danny Boyle (1996)

“Evil Dead”, Sam Raimi (1981)

“The Thing”, John Carpenter (1982)

“El día de la bestia”, Álex de la Iglesia (1995)

“American Beauty”, Sam Mendes (1999)

“A nightmare on Elm Street”, Wes Craven (1984)

 Un clásico que odies.

No siento especial odio por ninguna película.

 A qué director te gustaría parecerte.

¿Parecerme? Imposible. Pero admiro a Stanley Kubrick.

 Una película que a nadie le gusta y te encanta.

Muy fan de toda la saga “Torrente”.

 Última película que viste en el cine.

Acudí al estreno de lo nuevo de Tarantino, “The Hateful Eight”, en la proyección Roadshow, en versión original y en “glorious” 70mm en los cines Phenomena de Barcelona. Una grandísima experiencia.

 ¿Cómo ves el cine español en la actualidad? ¿Va por el buen camino?

Joder, ya ves. Hay gente buenísima, con muchísimo talento. Creo que el cine español ha sabido sobreponerse a la crisis que ha sufrido la industria con originalidad, creatividad y profesionalidad. Cualquier producción española está a la altura de cualquier superproducción yanki. Tan sólo falta que las productoras sean tan valientes como lo son los realizadores y actores.

Filmografía:

 

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