Sin Final en el Guión

MINDHUNTER “ABRAZANDO AL DIABLO”

Decía Mick Jagger en su mítico tema Sympathy for the Devil, tras enumerar una serie de pasajes de la historia en los cuales Lucifer participó de una manera u otra, que lo que nos desconcertaba era la naturaleza de su juego.

Algo similar debe ocurrirle al agente del F.B.I Holden Ford (Jonathan Groff) que se dedica , junto a su compañero Bill Tench (Holt McCallany), a visitar a lo largo y ancho de los EE.UU a los convictos responsables de perpetrar los crímenes más inauditos, depravados e inimaginables que la mente más enferma sea capaz de albergar en los rincones más oscuros de sus fantasías.

Os hablo de “angelitos” como Richard Speck, Jerry Brudos y la estrella de la función, el carismático y “adorable” Edmund Kemper.

El objetivo de esta pareja de agentes pertenecientes a la Unidad de Análisis de Conducta del F.B.I. es realizar perfiles psicológicos para llegar a entender mejor como actúan estos malévolos personajes y poder intuir, tras establecer una serie de parámetros, futuros actos de individuos con similares características que estén “incubando” tan desagradables ideas.

Todo esto es muy loable y logran grandes avances como acuñar la expresión “asesino en serie” o resolver casos que estaban estancados en manos de policías ineptos, pero, como decía al principio, lo del agente Holden es harina de otro costal. Este brillante joven lleno de buenas intenciones y con un futuro prometedor ha caído seducido y fascinado por “la naturaleza del juego” de los personajes luciferinos con los que se entrevista, sobre todo Kemper, llegando incluso a presumir de ser su amigo y actuando de manera prepotente y poco ortodoxa en sus investigaciones.

Holden no se ciñe a las órdenes dadas por sus superiores y lejos de actuar de forma rutinaria se involucra más allá de las normas establecidas (algo que los espectadores le agradecemos enormemente) utilizando sus propios métodos para ganarse la confianza de los siniestros entrevistados y fundiéndose en un afectuoso abrazo con el mismísimo diablo.

Lo más fabuloso de esta serie producida por David Fincher, quién además dirige los dos primeros episodios y los dos últimos, y Charlize Therón (si, la bellísima actriz) es que todo es REAL, tal cual.

Los agentes John Douglas y Robert Ressler llevaron a cabo sus decisivas y fructíferas investigaciones a finales de los años ’70 (época en la cual está ambientada convincentemente la serie) y las criaturitas que despertaron el interés del agente Holden hasta el punto de obsesionarse con ellas también existieron, por desgracia.

Para la historia de tv quedan grabadas las memorables apariciones de Edmund Kemper, interpretado con una naturalidad y solvencia pasmosa por el actor Cameron Britton. Es difícil imaginar cómo un hombre que mide 2,06 metros y pesa cerca de 135 kilos logra ganarse la “simpatía” del espectador aun sabiendo que asesinó a ocho víctimas, todas mujeres. Los crímenes implicaban ahogamientos, descuartizamientos, decapitaciones, disecciones y hasta violación de los cadáveres. Una de las víctimas fue su propia madre, que asesinó a martillazos, violó, le retiró la laringe y la destrozó en la trituradora de la pila de la cocina.

Pero, una cosa os digo, olvidaos de escenas truculentas ni flashback que nos muestren con detalle los aberrantes actos de estos malignos seres. Mindhunter es mucho más que eso, sus diez episodios son diez masterpiece de lo que debe ser una buena dirección actoral y una construcción de guiones impregnados de diálogos brillantes en los que ninguna palabra sobra.

Por cierto, si alguno de vosotros, queridos lectores, logra saber quién es el misterioso personaje con el que empieza cada episodio, no tardéis en comentarlo pues la curiosidad me tiene prisionero.

Solo me queda invitaros a que ahondéis más en la extraordinaria labor que el personaje de Wendy Carr (interpretado magistralmente por Anna Torv) realizó en el campo de la enfermería forense. Dicho personaje se basa en una persona real: la Dra. Ann Wolbert Burgess. Su investigación con la socióloga del Boston College, Lynda Lytle Holmstrom , llevó a la acuñación y definición del “Síndrome de Trauma de Violación”, que explora la idea de que la mayoría de las víctimas de violación experimentan un conjunto similar de reacciones al trauma.

Como podéis comprobar, Mindhunter es una serie con la que se aprende y que incluso puede despertar al psicólogo que lleváis dentro. Lo que de verdad espero que no ocurra es que sean otros aspectos más tenebrosos los que despierten vuestro interés y acabéis abrazando al diablo, pero no para investigarlo precisamente porque como dijo el personaje de Top Dollar en la inolvidable película “The Crown”… “Todo hombre tiene un diablo y no descansa hasta encontrarlo”.

 

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