Sin Final en el Guión

JIM JARMUSCH (el vampiro eterno)

Los únicos vampiros son los de Jarmusch en “Solo los amantes sobreviven”, (con permiso de la Hammer) y que se joda Hollywood, Netflix, HBO, y toda la patraña de carroñeros que patrullan como arañas infectas por los recovecos de las productoras. Neo-guionistas patéticos e imberbes que tienen el cerebro succionado por una ameba. Siempre sin ideas y lamiendo el culo al Productor Ejecutivo, para terminar presentando “remakes” cutres sin sentido y que no vienen a cuento. No aportan nada, solo estupidización. 

* El autor

“Only Lovers Left Alive” es una película británico-alemana estrenada en 2013 que trata sobre la vida de dos amantes vampiros. Fue escrita y dirigida por Jim Jarmush y protagonizada por Tom Hiddelton, Tilda Swinton, Mia Wasikowska, John Hurt y Jeffrey Wright.

El film nominado para la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2013,narra la historia de Eve (Tilda Swinton), y Adam (Tom Hiddleston), una pareja de eternos amantes vampiros, frágiles y sensibles, que se tienen el uno al otro como soporte y motivación en sus largas y eternas vidas. Ambos son intelectuales amantes de la música, la ciencia y la literatura que han evolucionado a un nivel en el cual ya no matan para su sustento, pero aún conservan su salvajismo innato. Adam es un solitario músico del underground que se oculta en las ruinas de un Detroit contemporáneo. Se desespera por el declive de la civilización humana, preocupándose por su supervivencia futura.  Eve, que tiene alrededor de 3000 años, a comparación de los 500 de Adam, tiene una visión más larga de la historia y es más optimista. Cuando la sangre se ha visto empañada por los zombies (humanos), Adam y Eve deben asegurarse de consumir sangre no contaminada de los hospitales o perecerán. El amigo cercano de Eve, un dramaturgo isabelino y el no reconocido autor de las obras de Shakespeare, Christopher Marlowe (John Hurt), ahora es un anciano vampiro que provee a Eve con sangre del hospital. Adam obtiene su suministro del Dr. Watson (Jeffrey Wright), un hematólogo frívolo que ofrece sangre segura por un precio.

El precario equilibrio en las vidas de Adam y Eve, se ve amenazado por la llegada sin invitación de Ava (Mia Wasikowska), la pequeña, traviesa, e incontrolable hermana menor de Eve. A diferencia de estos, Ava aún no ha aprendido a dominar su más salvajes instintos y su imprudencia inquieta a Adam. Sus travesuras causan ciertos problemas en la vida de estas dos tranquilas criaturas y ahora ellos deben solucionarlo. El vampiro, como el monstruo en general, es una invención simbólica (a pesar de los escépticos de la realidad) que representa desde el miedo victoriano a la sexualidad, hasta la insaciabilidad de los capitalistas, según el marxismo. Hoy aparición demoníaca, mañana amante sensacional. La historia del vampiro es la del presente mismo, condenado a la transformación perpetua e inmediata.
Jim Jarmusch, como buen amante del cine, es un devoto fanático del cine de género. Un creador que retuerce los parámetros y las guías preestablecidas por los cánones clásicos, pasándose por el forro del descosido cualquier norma habida y por haber, y reconfigurando de forma ilícita o nó el fetichismo costumbrista afín al formato.
El cine ya existía antes de Jim Jarmusch, pero tras sus películas, éste, parece reinventarse como una melancólica puesta en escena de aquellas aristas que nos pasaron inadvertidas tantas veces antes. Probablemente y precisamente ahí, radica la diferencia existente entre los que simplemente te cuentan un cuento y los que deciden inventarse un mundo nuevo, como por ejemplo Tim Burton, otro maravilloso “crea-mundos”.
Jarmusch, despliega su cine como una bomba atómica, erosiona el género sin excusas hasta despojarlo y finalmente presentarlo en su fase latente. Es a partir de aquí donde comienza a edificar sus criaturas de celuloide. Cede siempre el espacio a lo que él le importa, colocando en un primer plano una metafísica del vacío protagonizada por antihéroes. Renegados de una sociedad que les remite tan al margen como las reglas plásticas que rigen la obra del director.

Lo hizo con el western, ”Dead Man” (1995), con el “noir” en su versión “yakuza”, “Ghost Dog” -El camino del samurái- (1999), con la comedia romántica, “Flores rotas” (2005), con el polar francés, “Los límites del control” (2009). Y lo ha vuelto a hacer con el cine vampírico con ”Sólo los amantes sobreviven”. La única película a la que podría parecerse es a “The Addiction”(1995) de Abel Ferrara.  ¿Por qué un director decide perderse en meandros consabidos, cuándo a él lo que le gusta es filmar a gente fumando, hablando, conduciendo, escuchando música?. Es probable que a su manera todo son “road movies”, donde personajes a la deriva tratan de salvaguardar su “status quo” a base de imponer su ética frente a la estupidez y la barbarie del mundo. De ahí que de los vampiros, a Jarmusch le interese mucho más su romanticismo que su apetito sanguinario. Impone su visión sobre estas figuras surgidas de la literatura, y mitificadas hasta descontextualizarlas de todo significado. El vampiro Adam es mucho más que el portavoz de Jarmusch, ya que es directamente la puesta en escena de todas sus verdades, incluyendo virtudes, pasiones y debilidades.
¿Y qué son los vampiros sino gente que ha vivido muchísimos años? ¿Qué podemos extraer de su mirada sobre la humanidad y su evolución hacia la “idiocracia”? ¿Qué es importante y que no, realmente en la vida?

Jarmusch contesta a esas preguntas a través de sus vampiros protagonistas (un trabajo excelente de los magníficos Tom Hiddleston y Tilda Swinton). La literatura, la música (ejemplificada a través de la pasión de Adam por las guitarras de los roqueros de los años 50), la ciencia (el altar científico que posee tiene un aire a “La habitación verde” (1978) de François Truffaut. ¿Los humanos? Son solo zombis. Se mueven lento, no tienen fuerza ni inteligencia, son predecibles hasta la extenuación.
Los personajes románticos que cultiva el director, trascienden más allá del tiempo y el espacio.

Los vampiros de “Sólo los amantes sobreviven “cultivan su gusto evitando socializarse. Pero aún y así, son incapaces de caer rendidos ante la belleza de una obra artística.
Otro gran acierto de Jarmusch, es que sus personajes, en sus maletas sólo tienen libros y usan nombres de personajes clásicos de la literatura como pseudónimos.

Al final, pese al desencanto, ésta película acaba siendo una declaración de amor hacia todas aquellas cosas que hacen que la vida valga la pena. Como pasear en coche por la ciudad (habría que prestar atención a como este autor filma las ciudades. Un lujo verlo). Como perderse por unas calles que son a la vez historia y futuro, igual que el amor, claro. El mismo que se otorgan los protagonistas, pero también el de una joven pareja que se besa apasionada. Quizás por ello, sólo los amantes sobreviven en un mundo cada vez más ajeno. Y no tratan tanto de sobrevivir a la vida, como sobrevivir a la estupidez (mediática, social, robótica, cultural) y al letargo adormilado de los usos y costumbres más domesticados.

* La película

El inicio del film es bellísimo, brillante. Un plano cenital. Vemos un disco que gira y gira, y ahí se corta a los dos personajes centrales, unos muy integrados Tom Hiddlestone y Tilda Swinton, que también giran y giran. Mientras, Jarmusch los mantiene por separado, en lo que parece un plano/contraplano. Son vampiros que llevan siglos y siglos caminando sobre la Tierra, ocultos, cansados de una existencia aburrida en la que han visto cómo el ser humano ha echado a perder prácticamente todo. Muestra un cuadro que va cubriéndose de un nocturno cielo estrellado, luego comienza a girar en círculos hasta fundirse en un tocadiscos que sigue dando vueltas en plano cenital mientras se escucha “Funnel of Love”, de Wanda Jackson. El disco continúa girando hasta desvanecerse y mutar hacia los dos protagonistas que descansan plácidamente.

Este creo, es un inicio que debería ser estudiado en cualquier Escuela de Arte Dramático y/o técnico respecto del cine. Es toda una lección de excelencia.  Eve (Tilda Swinton), está recostada en el piso con la cabeza apoyada sobre su cama. Viste una bata negra con bordes labrados en dorado. Su cabello es largo y rubio, mostrando un peinado salvaje que armoniza con la palidez de su rostro. Adam (Tom Hiddlestone), está sentado en un sillón de cuero bordó, tiene el torso desnudo y us unos “jeans” oscuros. El cabello es negro y largo hasta sus hombros. Una de las manos abraza una guitarra. La blancura de su piel resalta en la penumbra de su cuarto.
Sólo el valor del arte en sí, la música “underground” o la literatura, amontonada sin orden sobre escaleras y rincones, parece despertar cierto interés. Adam y Eve , desprecian al ser humano, tildándolo de patoso e ignorante. Momento que se antoja muy acertado por parte del director, cuando Adam los cataloga de “zombies”. Particularmente me parece excelente, los vivos no nos enteramos de nada, y los muertos aprecian más las riquezas de un mundo que parece en decadéncia, autodestruyéndose.
Así comienza “Only Lovers left Alive”, un film de Jim Jarmusch, que fue presentado en el Festival de Cannes, Sitges y New York.
Siglos de amor, de arte y tiempo unen a esta pareja de vampiros que han sobrevivido a nuestros días y siguen intactos. Asemejan ser jóvenes y pasionales. Él vive en Detroit, una ciudad abandonada al olvido. Músico y compositor de “dark rock”, un producto altamente consumido dentro del circuito “underground”. Nadie conoce su identidad. No desea nada de los humanos, los llama despectiva y reiteradamente “zombies”. Adam, es un vampiro que vive recluido en una bella y antigua casona de un barrio solitario. Su única conexión con el exterior, es a través de dos “proveedores”. Uno de ellos, el simpático joven (Anton Yelchin) que lo visita en su casa y le consigue lo que desea. Desde guitarras de modelos añejos y valiosos hasta incluso una bala de madera, el otro, un médico (Jeffrey Wright), al que por las noches visita para comprarle sangre de buena calidad. Adam, soporta con pesar el tiempo que ha vivido y se siente deprimido.“Only Lovers left Alive” no quiere que reivindiquemos la historia; pide a gritos que la rescatemos.

Del otro lado del océano, en la exótica ciudad de Tánger, vive Eve, su amada esposa, una elegante y enigmática vampiresa. Su casa está colmada de los libros mas famosos de la historia. Incluso posee las primeras ediciones en su idioma original. Maravillada, hace del arte su mayor riqueza espiritual. Ocupa sus noches vagando en busca de su amigo entrañable, otro legendario vampiro, el poeta Chistropher Marlowe (John Hurt), quién le provee de sangre de alta calidad. Mientras, hablan de literatura y se acompañan con cariño. Eve y Adam, están conectados, lo que uno siente influye en el otro. Se perciben y no hay distancia que los separe. Atrapada en su melancolía, Eve, viaja (de noche) para ver a su amado. Entre sus pertenencias solo encontramos libros y una preciosa petaca que contiene sangre espesa de un intenso color rojo. Los amantes comparten una espera ansiosa y su encuentro no hace más que revivir la pasión que sienten ambos. Juntos beben la linfa mientras rememoran el pasado compartido con los grandes protagonistas de la Historia: filósofos, intelectuales, exquisitos poetas y los músicos más consagrados, en una escena donde la cámara recorre las paredes colmadas de retratos de todas las personalidades que nombran, en un obvio homenaje a una cultura que hoy, se percibe en decadencia. No desean que la sociedad los reconozca, prefieren el anonimato, pues eso les ha otorgado felicidad, aunque la calma no tarda en alterarse con la llegada de la hermana menor de Eve, una inquieta vampiresa adolescente, llamada Ava (Mia Wasikowska). La joven se muestra libre y rebelde, con intenciones de que el mundo sepa quién es. Pero su paso será breve, y todo volverá al equilibrio deseado por la pareja.

* El trabajo

Jim Jarmusch, es uno de los cineastas independientes más importantes del cine estadounidense. Regresó con esta película a la gran pantalla con una historia nostálgica y romántica como pocas. Una historia de vampiros alejada de las leyes del género. Sus criaturas de la noche son muy “cool” e interesantes. Visten ropa de cuero, usan anteojos, toman aviones, conducen coches y salen de noche a escuchar música en algún “pub”. Aman el arte y han leído, vivido y revivido siglos enteros. La iconografía de los films de vampiros tampoco se hace presente, tan sólo se incorpora un nuevo elemento: los guantes. Quizás un guiño que se permite el autor dada la creatividad que lo caracteriza. Si bien la historia que narra es entretenida y distinta al resto de sus anteriores trabajos, de nuevo el peso recae en la forma y en cómo se narra. Marca de la casa.
Quizás sea una película que particularmente destaca por un gran esteticismo y en un muy cuidadoso tratamiento de la puesta en escena, especialmente en lo visual de los planos y de sus casi imposibles encuadres. Y aquí, indefectiblemente, Jarmusch, deja claro de nuevo su sello de autor. El trabajo de fotografía de Yorick Le Saux, logra unos climas íntimos y nostálgicos cargados de lirismo y texturas. Aunque si bien todo es muy hermoso visualmente, quizás peque por momentos de narcisista, o tal vez bucólico en exceso.
¿Qué sucede con dos seres transformados en vampiros que lo han visto todo?. Sobre ello, el director reflexiona en una de sus presentaciones: “Nunca he olvidado a la hora de abordar la historia, que los vampiros son antes que nada personas, no han nacido vampiros, han sido transformados y por tanto no han perdido su factor humano. Para mí los vampiros no son una metáfora de los hombres, son hombres”.
Pero esos hombres a los que hace referencia, han gozado del tiempo del que carecen los humanos, y esa es la oportunidad que toma el director para traducir esa vivencia que le permite valorar los sentimientos y los grandes procesos culturales. Ambas cuestiones, desestimadas y olvidadas por la civilización actual. Lo que ofrece el hombre de hoy a los vampiros, a ellos no les interesa; por lo menos así parece manifestarlo Adam a un individuo que le ofrece droga.

En “Only Lovers left Alive”, lo que ha sobrevivido es el amor y el arte. Ni siquiera es eterna la vida del vampiro, están más indefensos. La sangre del presente suele estar contaminada (corrompida). Es difícil encontrar esa dosis de calidad en la sociedad actual. La mirada crítica del autor se expresa no sólo en diálogos, sino en la relación de los personajes con los objetos simbólicos que los rodean (discos, libros, fotos, piezas de arte, cuadros). Ellos están asistidos por una sobrecarga de artefactos viejos, donde se vislumbra el paso de la moda que los fue descartando.
El director reivindica aquello que hoy parece no valorarse, a pesar de su alta calidad, como un signo propio del postmodernismo. Los exteriores terminan de completar y definir a los personajes. Las localizaciones los enmarcan. El pesimismo de Adam se corresponde con las imágenes deshabitadas de los barrios de Detroit. Hay restos de edificios abandonados, teatros cerrados y espacios desolados. Lo contrario sucede en Tánger, una de las ciudades preferidas por el director. Allí los espacios revelan el misterio y exotismo, la noche encierra un encanto particular y la vida circula por sus calles y riberas. Es el lugar que escogió Eve, y al que llevará a su esposo.
Adam y Eve, son vampiros en crisis, ocultos en su propia inmortalidad, que saborean sangre como si se tratase de una potente droga (sin duda los mejores instantes de la película), la mejor sangre. Queda claro que tomar de la mala es condenarse. Hiddelstone y Swinton, prestan sus peculiares físicos a esos seres cansados, a veces decepcionados, pero entregados al girar del mundo, al igual que el disco del inicio.
Su poder es la sangre, y su experiencia les hace ver lo que vendrá, el mundo les ha indicado que todo se repetirá. Hablan del agua como motivo de lucha, un elemento verdaderamente terrorífico en el casi elegíaco final, con un acercamiento de cámara que simula ser el espectador, el hombre. Un Jarmusch, que como siempre, cansado, advierte de la decadencia del propio cine y su falta de honestidad.

Los protagonistas no son el resultado ni el motor de la historia; son meramente contempladores. Adam, es la vertiente de la desilusión. Deprimido ante el inevitable y recurrente fracaso de la humanidad, la creación se convierte en el cauce de su desesperanza. Un músico anónimo en Detroit que posee una habilidad casi mística con la guitarra. Es un melancólico. La otra mitad es Eve, conocedora alegre del arte y el conocimiento; amiga de los grandes muertos.

Su presencia es un contrapeso, una mitad que en su matrimonio con Adam, suma alta y baja cultura, apocalipsis e integración, crítica y creación. No son ni la primera mujer ni el primer hombre, sino la suma de lo humano, y por otra parte, un lamento por las tradiciones perdidas (como hacía John Ford), que el director intenta rescatar con alusiones a Goethe, Tesla y Shakespeare. El pasado vive sólo porque ellos lo han presenciado. En contraparte, los mortales o zombies, ni lo vimos ni lo recordamos, dejando al espectador en un desnudo de conocimiento.
El director explora también al vampiro como adicto, y aunque esta metáfora apareció en cierta medida en la serie de HBO “True Blood”, “Solo los amantes sobreviven” destaca gracias a sus visionarias secuencias de éxtasis. El autor nos muestra el consumo de sangre como un suave descenso hacia un letargo de placer e intesificación sexual. Es fácil pues,comprender el descontrol de la hermana de Eve, Ava (Mia Wasikowska), la adolescente condenada para siempre a un comportamiento caprichoso y pueril, que pone en peligro el resguardo anónimo de la pareja protagonista. Hedonista e ignorante, Ava, sintetiza nuestra era y el peligro que puede representar para nuestros triunfos: el olvido.
Enemigo del cliché y la repetición, Jim Jarmusch nos sorprende con su particular relectura de los clásicos sobre vampiros y le reconocemos cuando comprendemos su obsesiva composición visual, especialmente de algunos de sus temas predilectos, como la mezcla de culturas, la idiosincrasia del hombre y su búsqueda constante, los traslados a otras geografías y la buena música. Una banda sonora que le lleva a introducir el tema “Hal”, interpretado por la libanesa Yasmine Handam mientras lo canta en un “pub” nocturno. Jarmusch nos muestra la coincidencia entre la modernidad y el honor de antaño, nos descubre una nueva forma de vampiro: un historiador universal.
La acertada elección del “cast” de convocar a Tilda Swinton, Tom Hiddelstone (probablemente nombres desconocidos dentro del gran “entreteinment”), y John Hurt, aunque sea en un papel menor, pero no de menor importancia, le otorga un espesor a esta historia moderna y al tiempo revisionista. Un film donde los “aggiornados”vampiros, toman sangre en helados de “palito”, hablan a través de smart-phones y duermen en maravillosas y confortables camas.
Jarmusch, es probablemente un director que se ha acercado a géneros y subgéneros para intentar reinventarlos, o tal vez para utilizarlos como excusa. Tanto el “western”, el “film Noir” o el cine de samuráis, han pasado por el filtro de este peculiar cineasta.
Debemos resumir que este film, es una película única. El mejor cine que uno se pueda echar a la cara a día de hoy. Una obra de un cineasta sin límites, capaz de hacer lo que le dé la gana cuándo le dé la gána.
No se encuentran cineastas estadounidenses con tal grado de libertad, quizás el Scorsese de “El lobo de Wall Street” (2013), el David Cronenberg de “Maps to the Stars” (2014) o el Abel Ferrara de cualquiera de sus películas.
Concluyendo, estamos ante una obra maestra que si te la pierdes, será culpa exclusivamente tuya o vuestra. No seáis tontos, y dejaros morder. Una película que podríamos definir como “la película definitiva sobre vampiros”.

 

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