Sin Final en el Guión

Entrevista a Fernando Franco por su película “Morir”.

Fernando Franco (Sevilla, 1976) es un director de cine, con una amplia formación como montador y un Goya por su anterior trabajo “La herida”. Su nueva película, “Morir”, es un intento drama sobre una pareja cuya relación empezará a deteriorarse cuando a él, le diagnostiquen una grave enfermedad. Franco nos ofrece unos emocionantes juegos de miradas y sensaciones, junto a dos intérpretes en estado de gracia (Marian Álvarez y Andrés Gertrúdix). Una dolorosa historia sobre el proceso de la muerte, adaptada de un relato homónimo de Arthur Schnitzler.

  • En tus dos largometrajes juegas con el dolor y el amor, ¿qué tienen estas emociones y algunos paralelismos como la enfermedad o la dificultad de las relaciones para centrarlas en ambas películas? ¿Y qué te atrajo de la novela de Arthur Schnitzler para adaptarla, en esta ocasión?

Estamos muy acostumbrados a ver el amor planteado desde un punto idealizado que, en ocasiones, resulta demasiado aséptico justamente por erradicar lo que conlleva de doloroso en un sentido más visceral. Como en general me interesan los temas un tanto proscritos y que se tiende a esconder debajo de la alfombra, finalmente todo esto acaba saliendo en mi cine, por un lado o por otro. No es que necesariamente me interese el dolor de manera exclusiva sino todo eso de lo que retiramos nuestra vista. Y es también desde ese prisma desde el que aparece la enfermedad como uno los temas que más me interesa tratar.

En cuanto a la novela de Schnitzler lo que más me atrajo, en primera instancia, fue su vigencia. Está escrita a finales del s. XIX y trata sentimientos y emociones de personajes que aún a día de hoy resultarían censurables o reprobables desde un punto de vista ético cuando no son más que expresiones de la propia condición humana. Por otro lado, la precisión en el retrato psicológico de los protagonistas es algo que me trae enormemente de Schnitzler, tanto de esta novela como de todo el resto de las que publicó.

  • Encontraste a una pareja de actores que aparecen de forma sublime en pantalla, ¿cómo encaraste el trabajo con ellos?

Fundamentalmente involucrándolos desde la primera versión de guión. No suelo esperar a tener una versión definitiva para configurar un equipo artístico y técnico. Prefiero hacerlos partícipes a todos desde el inicio, de manera que sea un viaje que hagamos juntos y en el que cada cual puede aportar su granito a algo que está en continuo estado de mutación.

Por otro lado, a partir de la última versión abordamos un proceso intenso de ensayos, mucho más largo de lo habitual, que arrancó seis meses antes del rodaje.

  • El mar cobra un claro protagonismo en “Morir”, ¿por qué elegisteis la costa cántabra para contar tu historia?

Reunía varios elementos que eran fundamentales para mí: su luz y la versatilidad de un paraje que puede ser idílico al mismo tiempo que encierra una naturaleza más oscura y salvaje.

  • ¿Dirías que lo que define tu cine es la valentía?

No sé si utilizaría ese adjetivo. Me daría pudor hacerlo. En cualquier caso lo que sí que tengo claro es que hago el cine que quiero hacer y tengo la suerte de que, de momento, puedo trabajar de esta manera aunque me cueste más tiempo levantar los proyectos.

  • ¿De qué manera tu trabajo como montador ha influido en tus películas?

Es inevitable que se acabe filtrando. El trabajo de montador está íntimamente ligado a la narrativa de la película por lo que acaba estando muy presente en la manera en la que abordo la escritura de guión. En el fondo soy muy estructuralista aunque el resultado no lo sea tanto, aparentemente.

  • A pesar de los premios de “La herida”, ¿sigue siendo difícil hacer cine en este país? ¿Ganar un Goya te abre puertas en la industria o es un obstáculo?

Hacer cine es difícil en general. Es un arte industrial y colectivo, que involucra una enorme cantidad de personas, empresas, etc… sólo la gestión de eso ya conlleva una complejidad enorme. Si a esto le añadimos que hablamos de un cine en el que la balanza pretende estar más inclinada del lado artístico que del comercial-industrial, la complicación es mayor.

En cuanto a los premios, no creo que perjudiquen. De alguna manera, avalan el trabajo que se ha hecho pero no necesariamente son un pasaporte directo a poder levantar proyectos de manera automática. Supongo que algo facilitan la labor, pero es complicado precisar exactamente cuánto. Creo que es más relevante en este sentido cuál sea tu siguiente proyecto concreto que el hecho de haber ganado antes algo.

  • ¿Cuáles son tus siguientes proyectos?

Estoy trabajando en algo pero que es tan embrionario de momento que prefiero no decir nada porque sé que cambiará mucho durante el proceso y lo que diga hoy estará obsoleto en unos meses.

Gracias.

 

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