Sin Final en el Guión

Entre la autoría y la referencia.

Ningún género puede dar obras maestras constantemente, no hay un género que revolucione el séptimo arte cada año. Con todo, el género de terror es uno de los más infravalorados, a los que más se le exige una cierta calidad. Se espera de él que sea grande, el más grande, pero si a veces se acusa al cinematógrafo de no ofrecer nada nuevo y recurrir con demasiada frecuencia a la copia ¿cómo va a ser el terror diferente a lo demás? Quizás sea porque en él vio el cine sus formas primarias, con el terror y lo fantástico, de la mano de Méliés, con la enorme sombra del expresionismo. Pretendemos que cada película sea más aterradora que la anterior. No es justo. Resulta menos justo en estos tiempos donde la referencia, el homenaje y el remake tienen más fuerza que nunca.

En los últimos años destacan títulos tanto por su fuerza renovadora como por su habilidad para dar forma a temáticas antiguas de forma sorprendente. Varios títulos sirven como ejemplo: Babadook (The babadook, 2014), It follows (2014), La bruja (The witch, 2015), El vacío (The void, 2016), Stranger things (2016- Actualidad).

Babadook realiza con ciertos toques expresionistas una obra de terror íntima, un descenso a los infiernos de una mujer y su alcohólica soledad. It follows desafía los conceptos típicos del género cambiando los entornos claustrofóbicos por entornos abiertos y usando las enfermedades de transmisión sexual como elemento de terror. La bruja se erige como un título clave con una clara autoría donde se cuestiona la fe de sus protagonistas a través de una poesía visual. The void va sirvióndose de otros títulos de los ochenta para realizar una macabra historia de terror al puro estilo Lovecraft pero con la suficiente fuerza como para existir por sí misma. Por último, Stranger things, la famosa serie de Netflix, utiliza la descarada referencia y el homenaje para desarrollar un ejercicio tan original como nostálgico que hace las delicias de varias generaciones. Son solo pequeños ejemplos donde lo comercial y la autoría tienen cabida, donde se demuestra que el género está tan vivo como siempre lo ha estado, no necesita de grandes presupuestos para aterrorizar al público. A pesar de los constantes avances tecnológicos, es capaz de usar métodos artesanales para crear monstruos dantescos (sirva de ejemplo The void y su monstruo Carpenteriano). También hay títulos menores, sería absurdo negarlo, como en cualquier otro género. Pero el terror dispone de tantas variaciones y rarezas que resulta difícil hacerle frente.

Esta defensa del horror obtiene su respuesta en uno de los festivales de cine que más nos gustan: Algeciras Fantástika, el cual cada año va creciendo, ofreciendo como novedad la introducción de largometrajes a concurso. Por ello este mes nuestros artículos versaran principalmente sobre lo oscuro, lo tenebroso, lo fantástico. Desde Jim Jarsmuch pasando por Gonzálo Suárez, Roland Emmerich o Robert Siodmak. Autores tan distintos que en un punto de su carrera tienen en común su firme propósito de hacernos gritar.

Noviembre no tiene fronteras para los amantes de lo oculto y lo sobrenatural.

Pasen y lean.

 

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