Sin Final en el Guión

The Raid vs. Dredd

The Raid (Serbuan maut; Gareth Evans, 2011) y Dredd (Pete Travis, 2012) son dos de las mejores películas de acción de los últimos años. Ambas se estrenaron con un año de diferencia (la primera en septiembre 2011 en diferentes festivales, y la segunda en septiembre 2012 en salas comerciales; aunque ese mismo verano, en julio, pudo verse en la Comic-Con de San Diego).
Bien sea por postureo, o bien por simple curiosidad, el caso es que ambas siempre han sido comparadas la una con la otra. Es fácil entender el motivo. Tanto en una como en la otra, el protagonista se encuentra en un gran edificio repleto de apartamentos. Al comienzo de la historia, el héroe está en la planta baja del edificio para, a continuación, ir subiendo plantas al mismo tiempo que va aniquilando villanos (de formas pornográficamente sangrientas), hasta que finalmente arriba a la última planta del inmueble y se enfrenta al villano principal.
Fácil y sencillo. Como en los videojuegos. El asunto está en que, tanto en The Raid como en Dredd el espectáculo funciona. Sin embargo, a nivel interno, es decir, si rascamos la superficie y profundizamos un poco más, Dredd sigue funcionando, pero The Raid ya no tanto. Efectivamente, yo soy más de Dredd que de The Raid. Esta última me gusta y me parece muy digna como espectáculo de acción (la he visto varias veces). Pero al coger papel y boli y tomar notas, la película decae y, desde mi humilde punto de vista, no aguanta las comparaciones con Dredd. He aquí algunas claves…

Personajes y actores: iré al grano. Iko Uwais, Donny Alamsyah, Joe Taslim y Yayan Ruhian son excelentes artistas marciales, pero no pueden compararse a nivel actoral con gente como Karl Urban, Olivia Thirlby, Lena Headey, Wood Harris, Warrick Grier o Domhnall Gleeson. Tampoco sus personajes.
Estando como estamos ante propuestas cuya razón de ser es la acción, no parece importar lo que digo (en principio). Qué mejor que un artista marcial o un stunt para encarnar a un personaje de una cinta de acción. Pero, incluso en productos repletos de acción como estos, la acción también necesita drama, tanto entre escenas de acción (las escenas, digamos, de reposo) como en las propias escenas de acción (cuando hay combates, tiroteos, persecuciones, etc). En The Raid, cuando hay acción, el drama es muy pobre. Cuando no hay acción, el drama es directamente ridículo.
Esto no sucede en Dredd, ya que aquí cuentan con buenos actores capaces de mostrar diferentes emociones. Así que, tanto cuando hay acción como cuando no la hay, el drama siempre existe y es creíble.
En cuanto a la acción, el problema se resuelve entrenando con los actores durante meses las distintas coreografías, logrando que intérpretes no versados en la materia, alcancen un excelente nivel. A lo que hay que añadir el trabajo de puesta en escena, el cual se dispone para que todo luzca lo más verosímil posible.
Veamos algunos detalles de los protagonistas de ambos títulos: Rama (Iko Uwais) y Dredd (Karl Urban).
Cuando comienza The Raid, nos presentan a Rama entrenando en su casa. Está bien, es una buena presentación porque nos muestra a un hombre preparado físicamente, que sabe pelear y que tiene familia (esto último es muy interesante y lo mejor a nivel dramático).
Cuando da comienzo Dredd, nos presentan a Dredd ya en plena faena. Dredd no se encuentra en su casa entrenando. Ni rezando. Ni mirando a su esposa durmiendo. Dredd está ya en las calles de una ciudad caótica repleta de violencia, persiguiendo a unos delincuentes que van matando a civiles allá por donde pasan. Dredd los hostiga, los caza y finalmente los ejecuta de forma brutal.
A estas alturas (escena de presentación del personaje principal y del mundo que habita), Rama no ha quedado definido completamente, Dredd sí. El mundo The Raid tampoco ha quedado descrito, el mundo Dredd sí.
Una de las primeras cosas que debe hacer todo narrador, es definir cuanto antes al protagonista de la historia y el mundo en el cual este se mueve.
Tras esta primera escena, en ambas películas tenemos otra escena antes de que ambos protagonistas (Rama y Dredd) entren al edificio donde transcurrirá el resto de la historia.
En The Raid consiste básicamente en el trayecto de los policías en un furgón al edificio en cuestión. Durante todo ese trayecto no nos dan apenas información sobre Rama ni ninguno de sus compañeros.
En Dredd, el Juez Dredd habla con su superior, la Jueza Suprema (Rakie Ayola). En esta conversación nos dan información sobre Dredd. A continuación, Dredd conoce a la que va a ser su compañera durante toda esa jornada que acaba de comenzar, la candidata a Juez Anderson (Olivia Thirlby). Esta, de forma involuntaria (tiene poderes telepáticos y le piden que hable sobre Dredd sin saber quién es este), habla sobre Dredd y saca a la luz rasgos de la personalidad de Dredd. Justo después, Dredd y Anderson se marchan al gran edificio donde tendrán que sobrevivir. Durante el trayecto y hasta que llegan al centro del inmueble, se nos da información tanto de Dredd como de Anderson. No solo estamos conociendo a Anderson (la novata), sino que además esta hace que conozcamos a Dredd. Este recurso del “novato” se emplea mucho en los policiacos, los thrillers y, sobre todo, la ciencia ficción y la fantasía (en mundos que no conocemos y debemos comprender rápidamente). Este tipo de personaje secundario sirve, entre otras cosas, para ofrecer información al espectador. Así pues, a lo largo de la historia, no solo conocemos a Anderson, sino que también esta hace que conozcamos mejor a Dredd y el mundo que los dos habitan. Además, vemos su evolución (de novata insegura a Juez firme). Atención a cuando sufre por haber matado a uno de los residentes del bloque; o después, cuando conoce a la mujer de este hombre que ha matado; y al final, cuando toma las riendas del asunto (incluso se permite el lujo de contestar a Dredd con cierto tono subido. ¡¡¡A Dredd!!!).
En The Raid no hay una evolución del personaje similar. Incluso Dredd, quien no se quita el casco en toda la película y al que por lo tanto no logramos verle jamás el rostro, informa y transmite más emociones que Rama o que cualquier otro personaje de The Raid con la cara descubierta. Al comienzo de la historia, Dredd no acepta ver a Anderson de uniforme (¡ha suspendido por tres décimas!). Pero a lo largo de la aventura vemos cómo Dredd va tomando decisiones y reaccionando ante los imprevistos que se le van presentando, hasta que finalmente el implacable Dredd, aquel que no puede aceptar un 1% de error para juzgar a alguien, o que no admite aprobar un examen a un candidato por faltarle tres décimas, accede a que Anderson continúe de uniforme.
Si no nos presentan adecuadamente al héroe de la historia, si no existe un arco dramático del personaje, si no nos ligan al personaje de alguna manera, no podemos empatizar con él y, por lo tanto, da igual lo que le suceda, porque no estamos con él (solo estamos viéndole a él). No nos importa que sufra, o que le hieran, le golpeen o le maten. Eso es lo que ocurre con Rama en The Raid. Que no hay un vínculo emocional entre él y el espectador.

Para cada acción hay una reacción: uno de los aspectos que más se suele criticar en las películas, es el hecho de que los actos sucedan porque sí. En una película de acción, por ejemplo, que la violencia extrema no esté justificada, o que el villano principal sea muy cruel porque sí. En The Raid, al no habernos presentado su microcosmo o a su villano principal como es debido, toda esa violencia de la que hace gala se ve gratuita e incluso abusiva e innecesaria (por no decir reiterativa).
En Dredd, la violencia que se exhibe está justificada. Como ya he mencionado antes, al comienzo de la historia, se nos presenta ese mundo futuro tan caótico como violento. En efecto, tan caótico y violento que deben existir los Jueces. Es necesario una fuerza mayor para detener tanta barbarie.
Ma-Ma (Lena Headey) hace uso de una violencia extrema. Esto provoca que Dredd deba emplearse a fondo y hacer uso de una violencia todavía más excesiva. Al comienzo (presentación del villano principal. -Villana en este caso-), Ma-Ma despelleja a tres tipos y los lanza al vacío. Lo hace delante de todo el mundo. Los deja caer en medio del suelo del bloque, a la vista de todos los residentes. Tal muestra de violencia no es gratuita, sirve para mandar un mensaje. Esos tres hombres han fallado a Ma-Ma, y eso es lo que le espera a cualquier persona que intente jugársela a Ma-Ma. Con este acto de sadismo, Ma-Ma quiere demostrar poder y hacer ver que con ella no se juega. (Es una presentación mucho más potente que la del villano principal de The Raid, dicho sea de paso).
Una vez han llegado Dredd y Anderson al inmueble, estos detienen a uno de los hombres de confianza de Ma-Ma. Esta sabe que si su hombre es llevado al Palacio de Justicia e interrogado, terminará hablando. Es decir, que Ma-Ma acabará detenida o muerta. Ma-Ma se adelanta a Dredd y Anderson, bloquea la salida de la ciudadela y obliga a sus hombres a matar a Dredd y Anderson. Ma-Ma no utiliza la violencia porque le guste (de hecho, se ve que es indiferente a la violencia, de tanta que ha visto ya), no lo hace porque sí, sino porque no tiene opción. Y porque necesita hacerlo de esa manera. A cada nivel que sube Dredd, Ma-Ma se encuentra más cerca de morir. Y es por eso que Ma-Ma cada vez emplea métodos más expeditivos. Ma-Ma es una gran villana porque tiene mucho que perder y, por lo tanto, todo lo que hace lo hace para salvarse ella (de ser encerrada o, peor, de morir), no porque quiera conquistar el mundo, le tenga odio a Dredd o quiera obtener una gran suma de dinero. Se juega la vida, y lo sabe. Dredd/Ma-Ma, Ma-Ma/Dredd, las dos caras de una misma moneda.

Acción: en The Raid, espectacular y violenta como pocas. Una exhibición sublime de artes marciales y un trabajo espléndido de todos los implicados. El problema radica en que no hay un crescendo. La película comienza muy fuerte y continúa igual de fuerte. Pero no sube el nivel. Se mantiene siempre igual. No hay picos. La mayoría de escenas de acción no se diferencian unas de otras. Recordemos que una película de acción debe comenzar muy fuerte, y avanzar todavía más fuerte, hasta llegar a un clímax final vigoroso (pero ojo, deben haber descansos también. Importante: una escena de acción cada diez minutos de reposo). Tenemos el estupendo combate entre Sersan Jaka (Joe Taslim) y Mad Dog (Yayan Ruhian). Y también ese otro magnífico entre Rama (Iko Uwais), Andi (Donny Alamsyah) y Mad Dog (Yayan Ruhian). Pero el resto de combates no aportan nada distinto, algo que no hayamos visto en los anteriores enfrentamientos. Es, básicamente, Iko Uwais repartiendo a diestro y siniestro y matando a todos. Y bien, porque es divertido, al menos para los que amamos la acción y las artes marciales, pero acaba por ser repetitivo.
En Dredd, por el contrario, existe lo que comúnmente se conoce como “la escena de…”. Tenemos la escena de acción de la persecución de la moto y la furgoneta, la escena de acción del laboratorio de drogas, la escena de acción de la habitación con los traficantes y los drogadictos, la escena de acción de las tres ametralladoras Gatling gigantes, la(s) escena(s) de acción de Dredd y Anderson contra los jueces corruptos, etc.
Además, Dredd cuenta con un arma que dispara diferentes tipos de munición. Balas “clásicas”, perforantes, explosivos, fuego, etc. Esto hace que las muertes sean diferentes y no repetitivas (como sucede en The Raid). Hay cuerpos humanos que son agujereados, otros que son quemados, otros reventados, etc. En cierto modo, la violencia de Dredd juega con la creatividad. Es este un concepto interesante que ayuda a que cada acto violento sea nuevo, o por lo menos, a que no sea cansino.
Véase también, por ejemplo, cómo se diferencian más entre sí los villanos de Dredd (color de piel, cortes de pelo, ropa, tatuajes, comportamiento, armas que portan consigo…) que los de The Raid. Esto también sucede con los escenarios, más característicos en Dredd que en The Raid. La acción no debe consistir solamente en una coreografía perfecta y maravillosa. Los que participan en ella o los escenarios donde se desarrollan, también deben contar con un trabajo detrás, deben tener personalidad. Luz, color, movimiento… todo suma, todo influye.
En cuanto a que en The Raid los movimientos de cámara sean tan inestables ni entro. Porque no olvidemos que el espectador no solo debe ver bien la acción, sino que además la cabeza no le tiene que dar vueltas. Partiendo de esa base, la acción de The Raid (aunque sea excelente) no está tan correctamente filmada como la acción de Dredd, donde el trabajo de cámara deja ver en todo momento lo que sucede en pantalla.
Y sí, un movimiento de cámara brusco puede significar algo a nivel narrativo, y no hay ningún problema en ello, todo lo contrario. Pero una vez instauras ese patrón, debes continuar en él. Si se sale de ahí y se comienza a utilizar de manera arbitraria, entonces es cuando podemos decir que no es correcto. Los códigos están ahí, y no hay buenos o malos. Pero una vez has decidido hacer esto o lo otro con ellos, debes continuar hasta el final. Porque si se emplean de modo veleidoso, entonces la comunicación entre narrador y espectador se puede romper.

Todo lo que he dicho se encuentra ahí. Se pueden ver las dos películas y comprobarlo. También hay que tener en cuenta que esto no es una comparación exhaustiva o un análisis profundo de ambas obras, ni mucho menos. Solo son tres diminutas dosis de muestra.
Hay mucho que analizar a nivel de lenguaje interno (de narración, de tono, de luz, de encuadre, de color, de acting, etc.), y lleva días e incluso semanas de trabajo. De todas formas, sea cual sea la preferida de cada uno, ahí están ambas para disfrutarlas como cada uno crea conveniente.

 

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